Otra de las preocupaciones que desvela por estos días a los especialistas en alimentación es cómo lograr de una manera sencilla, que los logros alcanzados en una dieta no se pierdan al poco tiempo y logren mantenerse.
Un grupo de investigadores daneses postulan, en ese sentido, que la clave para mantener una pérdida de peso es seguir con la dieta durante 12 meses más.
Los científicos sugieren que ese es el lapso de tiempo que requiere el organismo para adaptarse al cambio y para estabilizar en los nuevos niveles hormonas que regulan el apetito.
“Muchos estudios en el pasado demostraron que cuando adelgazamos el cuerpo lucha ferozmente contra esa pérdida de peso”, dijo Signe Sorensen Torekov, profesora de ciencias biomédicas de la Universidad de Copenhague y una de las autoras del estudio, “Pero hemos demostrado que lo fundamental es no desistir y seguir adelante con la dieta”.
RESISTENCIAS
Según Sorensen, “la evolución dotó a nuestros cuerpos de mecanismos naturales para preservar el peso por todos los medios posibles. Si no comemos nos morimos, por eso la sensación de hambre es tan fuerte”.
Sorensen Torekov señaló que este mecanismo “era excelente en el pasado”, cuando escaseaban los alimentos.
“El problema ahora es que hay tantas opciones que podemos comer todo el tiempo”, dice la investigadora y agrega, “Pero es muy difícil combatir el hambre. Es como luchar contra una adicción a las drogas”.
Dos hormonas se asocian con la resistencia del organismo a la pérdida de peso: después de comer, aumenta una hormona llamada GLP-1 que reducen el apetito. Por otra parte, disminuyen los niveles de otra hormona clave, ghrelina.
Esta hormona es conocida popularmente como la “hormona del hambre”, porque sus niveles aumentan antes de las comidas y disminuyen tras la ingesta de alimentos.
Las células comienzan además a transformar más calorías en grasa y por eso vencer la resistencia natural del organismo es difícil y muchas personas recuperan el peso perdido.
“Lo que sucede cuando perdemos mucho peso es que es hay un gran aumento en la ghrelina u hormona del hambre”, explicó Sorensen, “Pero lo que encontramos en el estudio es que si logramos mantener la dieta durante 12 meses los niveles de la hormona del hambre disminuyen, y al mismo tiempo hay un aumento en las hormonas que inhiben el apetito”.
“Es como si el organismo encontrara un nuevo nivel estable en esas hormonas, lo que ayuda a su vez a que la pérdida de peso se mantenga”, indica la científica.
EL ESTUDIO
En el estudio participaron 20 voluntarios obesos que siguieron una dieta estricta de sopas y batidos de proteínas durante ocho semanas. Cada uno de ellos perdió en ese lapso un promedio de 12,5 kilos.
Durante los próximos 12 meses los 20 voluntarios siguieron una dieta estricta para mantener su nuevo peso.
Al final del año, cuando consumieron una bebida de 600 calorías produjeron 65% más de la hormona inhibidora del hambre GLP-1 que antes de iniciar la dieta. En otras palabras, señala se saciaban antes porque su organismo tenía un nuevo nivel de referencia.
Para la investigadora danesa, el estudio es una “buena noticia” para quienes buscan adelgazar y mantener definitivamente esa pérdida de peso.
Los resultados de la investigación realizada en Dinamarca fueron publicados en la Revista Europea de Endocrinología.
SUSCRIBITE a esta promo especial